
No, no voy a hablar de política ni de actualidad, frío, frío. Sólo es uno de esos momentos en que recurro a las teclas para encontrar las respuestas que estoy buscando. No está Usted obligado a leer lo que sigue a continuación ni a proponer ninguna solución al dilema. Lo que sí tiene absolutamente prohibido es decirle a la autora en la cara lo que claramente no va a querer escuchar; cualquier comentario sincero (que no dudo está lleno de buenas intenciones) queda relegado al mundo de sus ideas. Entónces, llegó su momento de decidir si quiere seguir leyendo o hacer algo infinitamente más entretenido, porque para mi llegó el momento de dejar hablar a mis falanges.
Para futuras referencias, esto es lo que NO quiero escuchar: Tienes que cambiar.
Una serie de decisiones nos llevan a todos a ser quienes somos, la suelta con su extraña incapacidad de juntar las rodillas, el exitoso con poco tiempo para la familia, el infiel con deudas, la vieja que se cree joven o, yours truly, la joven con actitud de vieja que ha pospuesto tantos ámbitos de su vida como la cantidad de pelos que tiene sobre la cabeza. Con todo, no me amo ni me odio, sólo sé quien soy, las cosas que me gustan y las que no, lo sé y lo acepto. Claro ha habido lo que yo considero son varios avances en mi personalidad, la roca se ha pulido no aún perforado.
Para muchos sería un logro saber lo que quieren, creo, pero yo lo considero un tormento, especialmente para mi edad. No necesito experimentos más allá de lo que sé que disfruto, antes de probar cualquier cosa ya sé cual va a ser mi veredicto. Prejuicios tal vez, pero raramente equivocados. Y las veces en que me he equivocado es porque había en mí un espacio para las dudas. Entónces, ¿qué pasa si no quiero hacer algo porque yo sé que no me va a gustar ni que lo voy a pasar bien? Claro, no lo hago, pero... mmm, ejemplo, por favor. Ir a bailar, lo que parece inofensivo, normal y bastante popular para mi sector etario se convierte en una agonía. Y no es precisamente porque el baile no sea lo mío, si estoy motivada no tengo problemas en bailar, pero sé que el humo me va a volver loca y que no voy a soportar que un cuerpo extraño me toque accidentalmente y que voy a tener ganas de hablar de las formas de las nubes o de las complejidades del amor y mi voz no va a ser capaz de ganarle a los halaridos del reggeatonero de moda... en pocos sustantivos, furia, frustración, dolor de ojos, asco, desesperación, etc.
No, mejor no voy. No sé si es la desición correcta, pero por lo menos me salva de todos los inclementes sustantivos listados arriba. Ahora, ¿sería lo correcto ignorar mis más que justificados prejuicios y hacer exactamente las cosas que no me gusta hacer? ¿Aportaría esto a mi presente felicidad? ¿Aportaría esto a mi futura felicidad? ¿Terminaría olvidando los prejuicios hasta convertirme en mi opuesto, cosa que sé terminaría matándome? Claro, la redacción de estas preguntas no ostentan de objetividad alguna; aún así, mi respuestas a todas ellas es un simple y honesto "no lo creo".
Gracias dedos, pueden irse a dormir.

1 comentarios:
Anoche, precisamente, me estaba preguntando qué significa realmente , eso que hoy suena tan cliché entre tanta película épica/mística o de supuesto "autoconocimiento", esa fracesita infestada con la peste del lugar común, que reza: asume quién eres. Become what you were born to be.
Intentaba permearme con el verdadero y más profundo sentido de aquellas palabras, tratando de entenderlas a conciencia, con sus derechos y deberes, por así decir.
Asumir lo que uno es "de verdad", es asumir que el "tienes que cambiar", si viene de fuera, hay que echarlo con viento fresco. Asumir quien uno es es también asumir que no vas a hacer cosas que el resto hace miles de veces, pero también alegrarse ante la perspectiva de que tu vas a hacer cosas que nadie más va a hacer. La mayor parte de las presiones hacia la personalidad de uno viene de la -valga la repetición -, presión de hacer lo que el resto hace muchas veces. Suena risiblemente obvio, pero entender y aprehender las implicancias de la diferencia cuesta un mundo.
Stand your ground, fellow she-knight. hay otros peregrinos en el mismo camino.
Post Scriptum: No te sorprendas por lo de Merlin. Yo la descubríu hace unos diez días, buscando en internet una imagen del citado mago. Quería ilustrar un cuento y acabé viendo una serie muy buena.
Saludos!
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