jueves 17 de septiembre de 2009

La Última Parada


Caminamos y las ruedas giraban detrás mío.
No podía mirarte y le hablaba al camino
y miraba las piedras.
Caminábamos juntos por última vez,
los últimos minutos, las últimas palabras.

El bus se acercaba rápido
como para recordarme que no quedaba tiempo.
Ya no había más,
sólo un último abrazo,un último beso.
Espérame en esa parada, voy corriendo.


jueves 12 de marzo de 2009

Jardín del Eden


Caminando por mi querido barrio en Santiago descubrí otro lugar que aún tiene alma. Justo en la intersección de Roberto del Río con Las Hortensias en Providencia hay una plazoleta con juegos para niños y varias bancas. Como iba con demasiado tiempo de sobra hacia el lugar al que me dirigía decidí sentarme por unos minutos y leer rodeada de gritos de niños y mamás disfrutando por poder pasar un rato con adultos. No pasaban autos y los pocos edificios despersonalizados que habían (y que están invadiendo esta pobre ciudad como bárbaros con sed de homogenización desafecto) eran tapados por árboles de varios tipos.

Fueron sólo quince minutos, pero los fueron de paz y tranquilidad. Y aunque probablemente parecía una loca ahí porque era la única sin niños que cuidar, fue natural y un respiro de aire fresco. Hay pocos paraísos en Santiago, pero sólo tenemos que permitirnos encontrarlos o permitir que nos encuentren.

sábado 27 de diciembre de 2008

Change we can believe in?


No, no voy a hablar de política ni de actualidad, frío, frío. Sólo es uno de esos momentos en que recurro a las teclas para encontrar las respuestas que estoy buscando. No está Usted obligado a leer lo que sigue a continuación ni a proponer ninguna solución al dilema. Lo que sí tiene absolutamente prohibido es decirle a la autora en la cara lo que claramente no va a querer escuchar; cualquier comentario sincero (que no dudo está lleno de buenas intenciones) queda relegado al mundo de sus ideas. Entónces, llegó su momento de decidir si quiere seguir leyendo o hacer algo infinitamente más entretenido, porque para mi llegó el momento de dejar hablar a mis falanges.
Para futuras referencias, esto es lo que NO quiero escuchar: Tienes que cambiar.

Una serie de decisiones nos llevan a todos a ser quienes somos, la suelta con su extraña incapacidad de juntar las rodillas, el exitoso con poco tiempo para la familia, el infiel con deudas, la vieja que se cree joven o, yours truly, la joven con actitud de vieja que ha pospuesto tantos ámbitos de su vida como la cantidad de pelos que tiene sobre la cabeza. Con todo, no me amo ni me odio, sólo sé quien soy, las cosas que me gustan y las que no, lo sé y lo acepto. Claro ha habido lo que yo considero son varios avances en mi personalidad, la roca se ha pulido no aún perforado.
Para muchos sería un logro saber lo que quieren, creo, pero yo lo considero un tormento, especialmente para mi edad. No necesito experimentos más allá de lo que sé que disfruto, antes de probar cualquier cosa ya sé cual va a ser mi veredicto. Prejuicios tal vez, pero raramente equivocados. Y las veces en que me he equivocado es porque había en mí un espacio para las dudas. Entónces, ¿qué pasa si no quiero hacer algo porque yo sé que no me va a gustar ni que lo voy a pasar bien? Claro, no lo hago, pero... mmm, ejemplo, por favor. Ir a bailar, lo que parece inofensivo, normal y bastante popular para mi sector etario se convierte en una agonía. Y no es precisamente porque el baile no sea lo mío, si estoy motivada no tengo problemas en bailar, pero sé que el humo me va a volver loca y que no voy a soportar que un cuerpo extraño me toque accidentalmente y que voy a tener ganas de hablar de las formas de las nubes o de las complejidades del amor y mi voz no va a ser capaz de ganarle a los halaridos del reggeatonero de moda... en pocos sustantivos, furia, frustración, dolor de ojos, asco, desesperación, etc.
No, mejor no voy. No sé si es la desición correcta, pero por lo menos me salva de todos los inclementes sustantivos listados arriba. Ahora, ¿sería lo correcto ignorar mis más que justificados prejuicios y hacer exactamente las cosas que no me gusta hacer? ¿Aportaría esto a mi presente felicidad? ¿Aportaría esto a mi futura felicidad? ¿Terminaría olvidando los prejuicios hasta convertirme en mi opuesto, cosa que sé terminaría matándome? Claro, la redacción de estas preguntas no ostentan de objetividad alguna; aún así, mi respuestas a todas ellas es un simple y honesto "no lo creo".
Gracias dedos, pueden irse a dormir.

jueves 18 de diciembre de 2008





So don't swim alone this Christmas!
Espero que todos tengan una muy feliz Navidad.

domingo 7 de diciembre de 2008

Casi una Experiencia Religiosa


Es ese minuto en que entras a una librería, sin buscar nada en realidad... sólo miras lomos, portadas, letras de varios tamaños, miles de nombres desconocidos y un par de eminencias cuyos nombres dejaron de ser sólo nombres hace ya bastante tiempo. Pero de un momento a otro te detienes, estás ligeramente hipnotizada, levantas tu mano, lo tomas y lo sabes. Esto es lo que estabas buscando... o mejor: por lo que esperabas ser encontrada. Te llamaba y te habló... léeme te dice. No tienes ninguna referencia sobre este libro... algo en sus colores te invita, algo en como se mueven sus hojas te dice que sólo tú podrás disfrutar de los espacios en blanco que tiene entre líneas.

Y es verdad, si tú quieres es sólo para tí.

sábado 22 de noviembre de 2008


La mente cansada y dedos adoloridos,
no hay mucho que decir
El corazón junta polvo y se apolilla
y sin corazón no se puede escribir.

¿Dónde está el sufrimiento,
las ganas de matarme con una cuchara de helado?
¿Dónde está el sentimiento de desastre,
el deseo de que un tornado no deje evidencia de nada?

Se fue, todo se fue... out!
Devuélvanme el dolor, la agonía.
Quiero sentir que ya no puedo más,
seguir explorando los bordes de mi locura.

No puedo seguir así... tan normal
¡que vuelva el dolor auricular!
¡que vuelva el veneno a nadar por mis venas!
¡que vuelva la muerte en vida!

Vuelve a mí, mi adorada angustia
vuelve al lugar donde pasaste tantos años
vuelve a hacer mi vida miserable
vuelve a atormentarme, te extraño.

viernes 14 de noviembre de 2008

Ir o No Ir (con cariño a los posters)


Ya llegamos al momento del semestre en que las palabras bloggeras comienzan a ser escasas y los días se vuelven una rutina en las que dormir no son parte importante. Pero también comienza la eterna indecisión de entrar o no a clases. Ya viste lo que tenías que saber y sólo necesitas resolver algunas dudas del trabajo que sabes que Po(r)ns no te va a resolver satisfactoriamente. Me gusta la gramática, pero no quiero seguir entrando a esa sala y que a los dos minutos ya haya perdido las ganas de vivir, arrepintiéndome por 80 minutos por haber cometido el mismo error otra vez. Aunque en realidad tiene su parte buena: las risas disimuladas en cada mención de las "french prostitutes" y enfermedades venéreas, los retos a la Cami ("¡le pongo el paréntesis! ¡le pongo el paréntesis!") o las siempre dulces preguntas de la Any ("I'm confused!" :@).

La verdad es que lo menos que hago en esa sala es pensar en gramática, otro tipo de preguntas e investigaciones inundan mi mente en ese periodo de tiempo. ¿Cuántos años tendrá este señor? ¿Por qué transpirará tanto? ¿Se irá en realidad por fin este año? ¿Lo aceptarán en el hemisferio norte después del incidente pornográfico? ¿Será asiático? ¿De donde saca estos textos? ¿Cual sería la mejor forma de matarme sin pararme de esta silla? ¿Sería suicidio académico si le digo que su método no sirve? ¿Puedo pararme e irme ahora?