jueves 12 de marzo de 2009

Jardín del Eden


Caminando por mi querido barrio en Santiago descubrí otro lugar que aún tiene alma. Justo en la intersección de Roberto del Río con Las Hortensias en Providencia hay una plazoleta con juegos para niños y varias bancas. Como iba con demasiado tiempo de sobra hacia el lugar al que me dirigía decidí sentarme por unos minutos y leer rodeada de gritos de niños y mamás disfrutando por poder pasar un rato con adultos. No pasaban autos y los pocos edificios despersonalizados que habían (y que están invadiendo esta pobre ciudad como bárbaros con sed de homogenización desafecto) eran tapados por árboles de varios tipos.

Fueron sólo quince minutos, pero los fueron de paz y tranquilidad. Y aunque probablemente parecía una loca ahí porque era la única sin niños que cuidar, fue natural y un respiro de aire fresco. Hay pocos paraísos en Santiago, pero sólo tenemos que permitirnos encontrarlos o permitir que nos encuentren.

sábado 27 de diciembre de 2008

Change we can believe in?


No, no voy a hablar de política ni de actualidad, frío, frío. Sólo es uno de esos momentos en que recurro a las teclas para encontrar las respuestas que estoy buscando. No está Usted obligado a leer lo que sigue a continuación ni a proponer ninguna solución al dilema. Lo que sí tiene absolutamente prohibido es decirle a la autora en la cara lo que claramente no va a querer escuchar; cualquier comentario sincero (que no dudo está lleno de buenas intenciones) queda relegado al mundo de sus ideas. Entónces, llegó su momento de decidir si quiere seguir leyendo o hacer algo infinitamente más entretenido, porque para mi llegó el momento de dejar hablar a mis falanges.
Para futuras referencias, esto es lo que NO quiero escuchar: Tienes que cambiar.

Una serie de decisiones nos llevan a todos a ser quienes somos, la suelta con su extraña incapacidad de juntar las rodillas, el exitoso con poco tiempo para la familia, el infiel con deudas, la vieja que se cree joven o, yours truly, la joven con actitud de vieja que ha pospuesto tantos ámbitos de su vida como la cantidad de pelos que tiene sobre la cabeza. Con todo, no me amo ni me odio, sólo sé quien soy, las cosas que me gustan y las que no, lo sé y lo acepto. Claro ha habido lo que yo considero son varios avances en mi personalidad, la roca se ha pulido no aún perforado.
Para muchos sería un logro saber lo que quieren, creo, pero yo lo considero un tormento, especialmente para mi edad. No necesito experimentos más allá de lo que sé que disfruto, antes de probar cualquier cosa ya sé cual va a ser mi veredicto. Prejuicios tal vez, pero raramente equivocados. Y las veces en que me he equivocado es porque había en mí un espacio para las dudas. Entónces, ¿qué pasa si no quiero hacer algo porque yo sé que no me va a gustar ni que lo voy a pasar bien? Claro, no lo hago, pero... mmm, ejemplo, por favor. Ir a bailar, lo que parece inofensivo, normal y bastante popular para mi sector etario se convierte en una agonía. Y no es precisamente porque el baile no sea lo mío, si estoy motivada no tengo problemas en bailar, pero sé que el humo me va a volver loca y que no voy a soportar que un cuerpo extraño me toque accidentalmente y que voy a tener ganas de hablar de las formas de las nubes o de las complejidades del amor y mi voz no va a ser capaz de ganarle a los halaridos del reggeatonero de moda... en pocos sustantivos, furia, frustración, dolor de ojos, asco, desesperación, etc.
No, mejor no voy. No sé si es la desición correcta, pero por lo menos me salva de todos los inclementes sustantivos listados arriba. Ahora, ¿sería lo correcto ignorar mis más que justificados prejuicios y hacer exactamente las cosas que no me gusta hacer? ¿Aportaría esto a mi presente felicidad? ¿Aportaría esto a mi futura felicidad? ¿Terminaría olvidando los prejuicios hasta convertirme en mi opuesto, cosa que sé terminaría matándome? Claro, la redacción de estas preguntas no ostentan de objetividad alguna; aún así, mi respuestas a todas ellas es un simple y honesto "no lo creo".
Gracias dedos, pueden irse a dormir.

jueves 18 de diciembre de 2008





So don't swim alone this Christmas!
Espero que todos tengan una muy feliz Navidad.

domingo 7 de diciembre de 2008

Casi una Experiencia Religiosa


Es ese minuto en que entras a una librería, sin buscar nada en realidad... sólo miras lomos, portadas, letras de varios tamaños, miles de nombres desconocidos y un par de eminencias cuyos nombres dejaron de ser sólo nombres hace ya bastante tiempo. Pero de un momento a otro te detienes, estás ligeramente hipnotizada, levantas tu mano, lo tomas y lo sabes. Esto es lo que estabas buscando... o mejor: por lo que esperabas ser encontrada. Te llamaba y te habló... léeme te dice. No tienes ninguna referencia sobre este libro... algo en sus colores te invita, algo en como se mueven sus hojas te dice que sólo tú podrás disfrutar de los espacios en blanco que tiene entre líneas.

Y es verdad, si tú quieres es sólo para tí.

sábado 22 de noviembre de 2008


La mente cansada y dedos adoloridos,
no hay mucho que decir
El corazón junta polvo y se apolilla
y sin corazón no se puede escribir.

¿Dónde está el sufrimiento,
las ganas de matarme con una cuchara de helado?
¿Dónde está el sentimiento de desastre,
el deseo de que un tornado no deje evidencia de nada?

Se fue, todo se fue... out!
Devuélvanme el dolor, la agonía.
Quiero sentir que ya no puedo más,
seguir explorando los bordes de mi locura.

No puedo seguir así... tan normal
¡que vuelva el dolor auricular!
¡que vuelva el veneno a nadar por mis venas!
¡que vuelva la muerte en vida!

Vuelve a mí, mi adorada angustia
vuelve al lugar donde pasaste tantos años
vuelve a hacer mi vida miserable
vuelve a atormentarme, te extraño.

viernes 14 de noviembre de 2008

Ir o No Ir (con cariño a los posters)


Ya llegamos al momento del semestre en que las palabras bloggeras comienzan a ser escasas y los días se vuelven una rutina en las que dormir no son parte importante. Pero también comienza la eterna indecisión de entrar o no a clases. Ya viste lo que tenías que saber y sólo necesitas resolver algunas dudas del trabajo que sabes que Po(r)ns no te va a resolver satisfactoriamente. Me gusta la gramática, pero no quiero seguir entrando a esa sala y que a los dos minutos ya haya perdido las ganas de vivir, arrepintiéndome por 80 minutos por haber cometido el mismo error otra vez. Aunque en realidad tiene su parte buena: las risas disimuladas en cada mención de las "french prostitutes" y enfermedades venéreas, los retos a la Cami ("¡le pongo el paréntesis! ¡le pongo el paréntesis!") o las siempre dulces preguntas de la Any ("I'm confused!" :@).

La verdad es que lo menos que hago en esa sala es pensar en gramática, otro tipo de preguntas e investigaciones inundan mi mente en ese periodo de tiempo. ¿Cuántos años tendrá este señor? ¿Por qué transpirará tanto? ¿Se irá en realidad por fin este año? ¿Lo aceptarán en el hemisferio norte después del incidente pornográfico? ¿Será asiático? ¿De donde saca estos textos? ¿Cual sería la mejor forma de matarme sin pararme de esta silla? ¿Sería suicidio académico si le digo que su método no sirve? ¿Puedo pararme e irme ahora?

viernes 31 de octubre de 2008

Fiel a Platón


No hay mejor terapeuta que uno mismo. Nadie me conoce mejor que yo misma, bueno siempre me he encargado de que así permanezca. Y así, después de unas cuantas conversaciones en los pilares y caminatas silenciosas entre los árboles llenas de introspección, presento aquí mis resultados para que nunca sean corrompidos por la frágil memoria.

Harto se ha hablado ya del pésimo hábito que constantemente practico en lo que al indefinido ámbito del amor se refiere. No sé si yo tengo razón, no sé si cualquiera pueda tener razón en esta materia, pero me embarcado en un proyecto con el que pretendo salvar mi vida. Ahora me sincero conmigo misma y con los que han tenido que soportarme todos los días, de lo que estoy muy agradecida.

Siempre me he rehusado, y me temo que siempre lo haré, a cambiar amores platónicos por reales. Cada vez que sólo ha hecho falta una palabra mía, decido quedarme callada, cada vez que la otra parte ha verbalizado sus sentimientos yo miento y corro sin mirar atrás. Si, ya sé que soy una mala persona, pero no puedo evitarlo, todo se desvaneció al oir esas palabras. Bien, con mis manos temblando ahora intento explicar la razón de mi comportamiento.

He tenido una vida bastante independiente y siempre, siempre he sido yo la que lleva las riendas de mi vida. No puedo concebir la idea de que cualquier fibra de mi ser sea dependiente de otra cosa, llámese lugar, acontecimiento o persona. No puedo entregarle ninguna parte de mi a nadie, no soy capaz. Quizás ahora parezco una egoísta incapaz de amar, tal vez lo soy, pero he tratado de evitarlo, he compartido algunos sentimientos pasajeros, pero siempre estoy más cómoda si me enclaustro. Ahora quizás es más fácil entender el platónico deporte que practica mi corazón, pero eso no es todo.

Consciente de mi egoísmo, siempre he sabido que no podría hacer que otra persona tenga que soportarlo. Ya es suficiente castigo que yo tenga que lidiar con mis demonios, no podría soportar compartirlos con otro. Y, claro, siempre puedo mantenerlos presos adentro, pero tampoco me parece justo que la otra persona no sepa en qué se metió.

No dudo de mi capacidad de amar, ya he visto a ese huracán pasar por aquí, pero si dudo de que sea capaz de comprometerme, and that shrew will not be tamed, I fear. Alguien podría contra-argumentar que mi debilidad por lo platónico prueba justamente lo contrario, que demuestra que no siempre estoy en control porque yo no decido a quién hacer el rey del mundo de las ideas, mientras todos seguimos en la caverna. Pero yo estoy convencida de que esta afición mía es fiel reflejo de mi necesidad de control: claro que yo no decido enamorarme, pero estoy segura de que yo decido prolongar el sufrimiento. Yo controlo el hecho de que ese amor no deje nunca, bajo ninguna circumstancia, deje de ser un concepto inalcanzable.

Espero haber transparentado el motivo de mis silencios, mi aislamiento y mi necesidad de correr lejos y escapar.